sábado, 17 de febrero de 2018

¿Nos tomamos otra copa?

¿Cómo podía cambiar tanto la seguridad de las personas? Pensó. ¿De qué hilo tan delgado está prendida nuestra mente? Tantos recuerdos volvieron de pronto. Tantos sentimientos que creía habían quedado en el pasado surgieron de nuevo con esa sola respuesta. Su impulsividad le jugaba una mala pasada y se entregó al alcohol por esa sola noche.
28 de agosto, ese día quedaría grabado para siempre como uno de esos tantos en que se había arrepentido de algo, pero peor, elevado a su máxima expresión. En el fondo no era lo que estaba esperando. El mundo que se había inventado se hundía bajo sus pies, a la vez que el corazón volvía a latir con fuerza. Creyó por un momento en lo quiso creer, pero la realidad se tornaba rebelde.
Aunque no estaba segura de qué era lo que esperaba. Sus días de locura estaban enterrados, era otra persona. La soledad la había hecho madurar, o eso creyó. Del frenesí de otros tiempos ya nada había y se sintió envejecer. ¿Cómo puede un minuto convertirse en una eternidad? Volvió a leer sin creer lo que veían sus ojos y el mundo volvió a brillar.




Un texto viejito, rescatado así como estaba.

jueves, 15 de febrero de 2018

Cazapalabras

Cada loco con su tema. Y el mío (y el de muchos) es cazarpalabras. En cualquier momento, en cualquier lugar.
Me trastornan los mensajes en las paredes, me enloquecen, me encantan, así de exagerada, con todo el énfasis. Sacarle fotos a las palabras me relaja, buscar mensajitos en las columnas, en las veredas, en los techos, me hace olvidar de todo, puedo tener el peor día y sé lo que tengo que hacer... salir a cazar palabras. O puede que vaya en el tren, el colectivo, la bici y tenga la imperiosa necesidad de bajar porque vi una palabra. Y bajo. Aunque no conozca el lugar.
Llevo como doce o trece años haciéndolo y perdí muchas en distintas compus. Estaba pensando en abrir un blog para juntarlas en un lugar, pero me da fiaca... buscarlas, subirlas. Por el momento dejo algunas por acá.


Este es un mensaje para Aldy. Se ve que le bloqueó el whatsapp...



Este estaba un poco depre, a la salida de un cole secundario:


Cuando yo llegué, el desorden ya no estaba, así que no sé qué decir, hay que imaginar:



También me entretengo armando secuencias como esta: 

1 - Un corazón que dice: La suerte de encontrarte alguna vez.


2- Pero le pasa un tren por encima...


 3- Y así quedó:






Ustedes sabrán disculpar. O no.


La 2: Ese fotón lo sacó mi hermana. A veces me llevo a todo el equipo, hijo, sobrino, hermana...


sábado, 10 de febrero de 2018

El insomnio

La vida es demasiado larga si la pensamos en apodos:

Mi pequeña flor.
Mi nena.
Gorda. Flaca.
Ámbar violeta.
Jenny.
Ojitos color miel.
Mi negra arcoíris.
Pim-po-llo.
Mor. Amor.
Nena.
Pastel de merengue con canela.
Maldita.
Mega.
Zamanis.
Zama.
Mirtis de Moscú.
Mir. Mi.
Mir querida.
Negra pata sucia.
Rubia. Kear.
Eme Cé. Eme.
Ma. Ti. Pri. Hi.
Señora mayor.
Loca. Perra.
Ami.
Mirtus. Mirki. 
Mis colorines.
Oink. Beee.
Um.
Cazapalabras

(Y todos los que no me acuerdo).

¿Cuándo termina?


Será, seguro,  cuando no me nombren.


m

viernes, 9 de febrero de 2018



Vuelve el perfume dulzón de las flores.
La propuesta del encuentro inevitable.

Un presagio de muerte.





miércoles, 7 de febrero de 2018

Y mis ojos se llenaron de ella

Esta mañana la vi cruzar el portón como todos los días y sin embargo no era la misma. 
O era yo, que la miraba por primera vez con estos ojos.
La vi llegar hasta la vereda y cruzar la calle, distraída. 
Como todos esos otros días en los que había brillado su inexistencia. 
La vi cruzar esta callecita de tierra, tan lejos del mundo.
La vi como otras mañanas, con su vestido naranja de algodón.
Ese que, ahora sabía yo, le sentaba tan bien.


domingo, 4 de febrero de 2018

Taller de lectura a distancia

La divina Maumy Gonzáles: "Ingeniera y escritora. Candela de verano, según mi padre. Lo demás depende del contexto", tal como ella se define, invita a un nuevo taller de lecturas de verano. Yo participé el año pasado y me anoto en este también. Para quienes gustan de conocer nuevos autores, disfrutar y compartir opiniones sobre las lecturas dejo su invitación por acá. Es online y gratuito.
Para participar hay que suscribirese por acá: Hacete miembro de #LaAquateca

Ella dice:
Lo que se viene en #LaAquateca

Este año he decidido seguir con la consigna de estimular la lectura en verano. La última vez leímos una selección de cuentos de Narradoras Rioplatenses. Fue una actividad muy estimulante, en la que abordamos cuentos de Laura Galarza, Luciana CzudnowskiFernanda García Curten, Alejandra Kamiya, Anahí Flores, Mariana Travacio, Azucena Galettini y Carolina Bruck. Muchos se sumaron a leer y comentar, y quedé con muchas ganas de repetir la experiencia. Por eso, este año vuelvo a lanzar la convocatoria para participar del Taller de Lectura a Distancia, donde leeremos cuentos rioplatenses esta vez de la mano de autores varones. Esta es una actividad gratuita y exclusiva de #LaAquateca, por lo que sólo recibirán el material aquellos que forman parte de la comunidad. Pronto estaré informando cómo será la mecánica, fechas y formas en que podrás participar.




¡NUEVA EDICIÓN! Taller de Lectura a Distancia
de #LaAquateca

Narradores Rioplatenses

Febrero/Marzo 2018
Participación gratuita para miembros de #LaAquateca
¡Pronto informaré más datos!

sábado, 3 de febrero de 2018

Oliverio Girondo


12
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.


 Girondo de noche.

Los escritores son seres peligrosos

Los escritores son seres peligrosos, malvados. Los inteligentes, los astutos, los que saben lo que hacen. Esos que logran que un párrafo, un capítulo, una historia cierren. Que un punto suelto en cualquier lado sea luego recogido y amarrado. Y nosotros, los lectores, disfrutamos cuando eso pasa, festejamos en nuestro silencio el objetivo logrado.

Pero esto no hace de los escritores buenas personas: dije que son peligrosos, malvados, y lo son; nos mantienen expectantes, nos roban el tiempo, manipulan nuestros sentimientos. A veces hasta nos asfixian con una palabra, y pueden usar esa artimaña tanto en una historia romántica como en una de terror. Una vez leí un libro (del que ahora no me acuerdo el título) donde el asesino mata a su víctima cruelmente, a sangre fría, hay malicia y espanto; y de repente, cuando termina de consumar su acto, el tipo queda ensimismado, sumido en una tristeza que lo vuelve diminuto, vulnerable… aunque en realidad el que se vuelve vulnerable es el lector, vos y yo. Y ahí, cuando el escritor (el verdadero perverso acá) ya ha envuelto al asesino en un clima de remordimiento y pesar, ahí, en ese momento, en ese preciso momento, tira la frase matadora, algo así como la “lenta lluvia de renuncias” de Cortázar o el “Soy un pedazo de miedo” de Ingberg. Qué sé yo. Éstas las pongo como ejemplos, nada tienen que ver con historias de terror (o sí, pero de las otras).

¿Y qué decir de la poesía? (de la que te corta las venas). El “Nadie pierde (repites vanamente)” de Borges, que una vez leído no se puede más que recitarlo infinitas veces como un mantra hipnótico. Y tantas otras palabras que se me vienen a la cabeza pero prefiero ignorar.
Pero cuidado: los escritores peligrosos no se limitan a la prosa o al verso. Estamos hablando de seres humanos con malos hábitos: la frasecita en cuestión te la pueden tirar mientras compran el pan, esperan el colectivo o hacen un asado. Ponele. Entonces nos dejan recalculando. Sí, son peligrosos aunque no estén escribiendo una historia.

Hace poco leí al francés Yann Andréa y pensaba opinologiar sobre uno de sus libros, pero entonces me di cuenta de que la malicia es un mal global que padecen (disfrutan) todos los buenos escritores. Yann, por ejemplo, secretario, amante y compañero de Marguerite Duras (otra grosa híper malvada), escribió sobre el período vivido junto a la escritora, un período de mucho sufrimiento, angustia y desesperación. Y a pesar de que narra una historia real, no puede dejar de ser lo que es, un escritor asesino, y de tirarte frases tipo “Leo en voz alta para merecerte”…vamos, seamos sinceros, miró al lector a los ojos y le clavó el puñal entre ceja y ceja. Ya… no estoy diciendo que lo hacen apropósito (solamente lo estoy pensando); lo que digo es que se nutren, a sabiendas o no, del efecto poderoso de sus palabras.

Ya sé, alguien me dirá que estoy proyectando… y bueno, sí, un poco, porque los lectores también necesitamos eso, nutrirnos de sentimientos hechos palabras, de acciones valientes, consumadas, meternos en esa otra dimensión y encontrar todo lo que en esta no encontramos, no porque no exista, sino que a veces está oculto, disimulado (¡¿por qué?!).

Y ésta es la parte en la que me enrosco y ya no sé ni lo que quiero decir, y me pregunto quién me manda a mí a estar haciendo esto, mejor me voy a calentar el agua, agarrar un libro y hacer lo que mejor me sale: claudicar, digo, leer.

Columna: Opinología Barata - Qu N°18, noviembre 2016

jueves, 1 de febrero de 2018

miércoles, 31 de enero de 2018

Entre la risa y la lluvia

Mis momentos de lectura son un caos de títulos, géneros y autores. Pero cada tanto hay un autor —su obra— que me pega un sacudón y necesito buscar más. Esto es lo que me pasó con el argentino Isidoro Blaisten.
Primero me encontré con su poesía, justo cuando la poesía me estaba faltando. El único libro suyo de este género se llama Sucedió en la lluvia; imposible no ceder ante ese nombre, con la lluvia como eje, como metáfora. Animarse a entrar al libro es animarse a dar un paso al vacío. Cada verso es una estocada, cada estrofa abre una herida. Pero no todo es trágico, no todo es terrible; es también la belleza la que arrasa, son los sonidos, la música en las palabras. Me cebo un mate, caliente y espumoso, y releo una estrofa del poema que más me gustó “Recuerdo la casa de frío”:

«Daría la mitad de mi vida
por oír su corazón bajo la lluvia.
De eso se trata.
Es nada más que eso en la casa de frío.
Cosas de amor, de párpados
de inolvidables lluvias.»

Me quedo un ratito en esa sensación, necesito una pausa, un nuevo mate, para recuperar el aliento.
Pienso (siento) y entiendo por qué Blaisten se terminó alejando de la poesía. En Anticonferencias (narrativa y ensayo), lo explica así: «A mí me da mucho miedo la poesía, porque tomada en serio, como manera de vivir, es un estado peligroso y latente que conduce a la locura». Allí también dice que el cuento es el género que le sigue en exigencia a la poesía: «Es un género de maniáticos y de relojeros…». Con eso me convence, y sin más poemas que leer, sigo con Cerrado por melancolía, uno de sus libros de cuentos.
Este título (tan) genial alude al cartelito que él ponía en la puerta de su librería cuando salía a tomar un café o salía porque simplemente no pasaba nada, nadie entraba a comprar. A mí me encantó “El total”, un cuento que para algunos es largo y aburrido. Otro que disfruté (entre risas y suspiros) es “Última empresa”, en el que los protagonistas venden días festivos, ponen una oficina de cartas no enviadas, una empresa de rescate de flores secas guardadas en libros olvidados… Lo amé.
El mate ya está lavado y la única novela que escribió Blaisten me reclama desde la mesa de luz: Voces en la noche. Una historia cargada de humor, donde un vendedor de camisones tiene una revelación: debe ser él quien salve a la literatura de un desconocido que quiere arruinarla. Y para lograr su objetivo debe convertirse en asesino. ¡Es todo tan absurdo y divertido! Es este tipo de literatura la que me hace pensar que los libros son parecidos a la música, en cómo influyen en el estado de ánimo, en cómo hay un libro (y una canción) para cada momento, cada ocasión.
Eso es justo lo que necesito ahora. Así que me voy, con el mate reiniciado, con la yerba coronada de espuma, y me robo de la novela una reflexión:
«La venta y la salvación de la literatura tienen mucho de apostolado. Y así como vender le exigía sacrificios, la salvación de la literatura le exigía matar.
»Ahora bien. Matar y vender al mismo tiempo no se puede; mejor dicho, se puede, sí, pero no se debe.»


Comparto esta lectura que escribí para la columna "Opinología Barata", publicada en Qu 21, noviembre 2017.- 
Y me quedé corta con Blaisten, pero es lo que tiene el papel.

martes, 30 de enero de 2018

Lo que trae la noche

Miro a través del ventanal
y veo la luna rodeada de una nube
que refleja muchos colores,
sonrío,
y me alegro
de que no sea un camaleón.

¿Qué color tendrá la intriga?

domingo, 28 de enero de 2018

De flores y espinas

Hablando de flores y espinas me acordé de un poema de José Martí.

Cultivo una rosa blanca

Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca 
       
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