domingo, 20 de mayo de 2018

El sueño que arrasa

Un barquito de papel navega
en esos ríos de tierra que son tus ojos.
Y va surcando de norte a sur
los campos de agua que son mis manos.

Nubecitas oscuras lo amenazan
y una tormenta de barro se desata.
El barquito de papel perece
entre tus ojos de tierra y mis manos de agua.





Le falta la estrofa del medio
(cosas que pasan), pero es domingo
y tengo que trabajar.
                                           Au revoir

viernes, 18 de mayo de 2018

Vía mail

Asunto: Jijiji

De: Andrea Molina
Para: Eme Cé
mar 6/11/2007 17:42

Te escribo porque no aguanto más la risa, estoy en un locutorio con mi compu y tengo atrás, en una cabina telefónica, un latin lover que se está haciendo el galan a morirrrr, no puedo concentrarme en lo que quiero buscar en la web, y me causa mucha gracia y necesito contárselo a alguien... "donde quieras estar acurrucada, vos no tenés nada más que decirme..." GUAU le dice eso entre otras cosas, ...viene muerto y le esta haciendo el entre, ojalá la flaca acepte, ya que necesito terminar mi investigacióoooonn!

Me olvide de preguntarte cómo te fue en el parcial del lunes?? fue difícil??
Te mando un beso y espero verte pronto,

Andre.

P.d. Mañana vienen a parchar la cañeria provisoriamente, tendrán que hacer el cambio completo la semana que viene.



sábado, 12 de mayo de 2018

Ensueños de insomnios



Mientras miraba el amanecer, a través de ese ventanal tan diferente al suyo, pensó:
La eternidad puede durar dos días y dos medios.
A sus espaldas escuchó
 su suave respirar 
y sonrió.

Los cartelitos de la recepcionista - Modo amable

Hay personas que no asocian ideas (termo/vasitos de café - termo/saquitos de té/mate), entonces para que no confundan agua con café, van estos cartelitos.



viernes, 11 de mayo de 2018

Epístolas (fragmento)



 25 de abril de 1985

Pequeña Flor:

        Pasaron muchas mañanas desde aquella en que leí tu carta.
               Creeme que me emocioné mucho. Tanto que fui a cumplir prontamente tu pedido.
         Amanecía ya cuando me encaminé rumbo a la playa, la mañana era fría, mis manos sentían el dolor de la temperatura, mi cuerpo el cansancio del viaje sin sueño. Así me encontraba en la arena mirando la rojiza claridad del amanecer, cuando lentamente comenzó a asomar el sol detrás del mar, las aguas se cubrían de reflejos, las nubes quietas en el cielo se llenaban de colores, mi sombra se proyectaba largamente cruzando el médano y la calle.
           De pronto desapareció el frío y el cansancio, comencé a caminar por la playa teniendo como únicas compañías las gaviotas que comenzaban a buscar alimento.
                           Yo era “dueño” de todo eso.
           Gracias hija mía, son tuyos esos instantes de tan intensa paz y alegría.